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12/27/2006

Venga vaaale.

No iba a hacerlo, que conste. Ya lo he hecho por email, por messenger, por telefono e incluso en persona. Así que no veía la necesidad de volver a hacerlo, pero... como todo el mundo lo está haciendo vía blog, pues nada, allá va...

¡FELICES FIESTAS!

Y como regalito navideño a todos los que han posteado por aquí...

12/21/2006

Las Urgencias

Dedicado a mi cuñada, con mucho cariño.

Era tarde, pero como de costumbre, los pacientes parecían acumularse siempre a última hora del día. Es gracioso, como puedes pasarte toda la mañana cruzada de brazos y como a partir de las siete de la tarde, la gente hace cola para aparecer por la puerta de tu consulta. Que si un hueso roto, que si un corte, que si una infección…

En diez años, no recuerdo haber cerrado nunca a mi hora, siempre aparecía una urgencia, siempre algo que no podía esperar a mañana pero, que tampoco era tan importante como para venir durante la hora de los culebrones sudamericanos o los programas de cotilleos. Es entonces, cuando dan importancia a esa cojera, esos mareos, al color de unas heces, que seguramente ya están mezcladas con sangre. Ahora sí que les corre prisa, no sea que se pierdan algo interesante en la tele, siempre con sus “Mire usted…”, “A ver si podría…”.

Pero a pesar de las ganas que tengo, de irme a casa y reunirme con mi familia, a pesar del cansancio, a pesar de que sé que podrían haber llegado mucho antes, jamás les digo que no, nunca les digo que está cerrado a mis pacientes, ya que se que en realidad no es culpa suya. Estoy segura de que a ellos les da igual las teleseries y los cotilleos de los famosos y de haber podido, hubieran venido a verme enseguida. No en vano soy veterinaria, y mis pacientes, son los animales, no sus dueños.

12/20/2006

El sonido

Suena el despertador, medio adormilado estiro un brazo y lo apago. Soy incapaz de abrir los ojos, apenas puedo moverme, lo único que deseo es darme media vuelta y seguir durmiendo. Soy consciente de que si no me levanto enseguida, volveré a quedarme dormido, pero tengo tanto sueño. Intento abrir los ojos, lo consigo durante medio segundo, pero se vuelven a cerrar.

Ras, ras, ras.

Un sonido, indeterminado pero al mismo tiempo familiar.

Ras, ras, ras.

El sonido no cesa, es rítmico.

Ras, ras, ras.

¿Qué demonios es ese ruido? Abro los ojos, ahora es imposible dormir, estoy totalmente despierto, alerta.

Ras, ras, ras.

Estoy seguro de haberlo oído antes, muchas veces, es un sonido conocido, que se genera muy cerca de mí.

Ras, ras, ras.

Poco a poco me voy haciendo consciente de mi entorno, la habitación en semipenumbra.

Ras, ras, ras.

Me quedo completamente helado, el sonido proviene de debajo de mis sábanas.

SILENCIO.

Ya no hay sonido, el silencio es atronador. Levanto despacio las sábanas, pero allí no hay nada. Enciendo las luces y no hay nada, excepto... unas pequeñas manchas oscuras, las examino más de cerca, son de sangre. Mi sangre.

Ahora ya sé cual ha sido el ruido que he oído antes. Eran mis propias uñas arrascando incesantemente mi piel, ras, ras, ras, ras. Tengo dermatitis atópica y me paso el día arrascándome con tanta saña, que normalmente acabo sangrando. Para mí es como respirar, nos pasamos el día entero respirando, pero casi nunca somos conscientes de ello.

Me dirijo al baño, dispuesto a empezar un nuevo día. Me detengo frente al espejo, y me miro, mientras pienso “demonios, estoy ganando peso, tengo que..”.

Ras, ras, ras.

12/19/2006

Una de cine

Veamos, que hace mucho que no me digno a escribir en este blog. Antes de volver a la desaforada carrera de los relatos cortos, necesito un poco de ayuda, porque hace poco fuí al cine, y aunque el título de la peli, los actores y el resto del público me querían convencer de que estaba viendo una cosa, yo estaba empeñado en que estaba viendo otra.

¿Cómo? ¿qué me explico peor que Ozores cuándo le daba el tabardillo lingüal? Bueno, vayamos por partes. El domingo pasado, decidí que ya estaba bien de vegetar en el sofá de casa, así que decidí irme a vegetar a la butaca de una sala de cine (que viene a ser lo mismo, pero costándote un pastón). Después de una rápida consulta a la cartelera, me decidí por una película que prometía una historia de aventuras, salpicada por unos impresionantes efectos especiales. Con increibles criaturas generadas por ordenador, un malo malísimo, explosiones, princesas en peligro... Vamos, lo que el cuerpo necesita.

Me acomodé en mi butaca y tras diez interminables minutos de anuncios y ningún trailer, empezó la proyección. Nada más empezar, te ponen en antecedentes, contándote un poco la historia anterior a los hechos que te narran en la película. La explicación, venía a ser más o menos la siguiente:

"Hace mucho tiempo, los guardianes de la paz y la justicia, velaban por el bienestar de la población y usaban sus poderes especiales, para ayudar a los débiles y desamparados. Pero con el tiempo se volvieron temerarios y arrogantes, hasta que fueron traicionados y exterminados por uno de ellos. Tras lo cual se proclamó un reinado de terror. Años más tarde, una valiente princesa, logra robar un valioso objeto, que las fuerzas del malvado rey, comandadas por un oscuro y malvado personaje, tratan de recuperar a toda costa".

Y es en este punto de la historia, cuando empieza la película. El lector habitual de este blog, que suele ser un friky de tomo y lomo, se lanzará diciendo, "Coñe Padawan, que pareces tonto, si esta película es..." pero esperaros un poco, no me degolleis todavía, que igual nos equivocamos. Así que sigamos contando la historia:

"La princesa, que se da cuenta de que está a punto de ser capturada, por su malvado perseguidor, hace llegar el objeto, a un anónimo granjero que vive con sus tíos y que obviamente no tiene ni idea de la que le ha caido encima. La princesa es capturada y torturada sin éxito, para que revele, donde a ido a para el objeto. Mientras tanto, el atribulado granjero, se encuentra con un viejo hermitaño, que decide ayudarle, pues en realidad es uno de los antiguos guardianes de la paz, de hecho es el único que sobrevivió a la purga y..."

Aquí es donde el lector del blog, vuelve a interrumpirme y dice, "Joer Padawan, insisto en que eres tonto, si esta película tiene un porrón de años y esta clarísimo que es..." Pero esperaros un poco y no os lanceis a la piscina, que igual no tiene agua. Bueno, yo sigo con la historia:

"Mientras nuestro granjero sigue conferenciando con el anciano guardián, los malos en su búsqueda del objeto, arrasan la granja, matándo al tío del muchacho, el cual llega demasiado tarde para ayudarlo. Así que no le queda otra, que irse con el hermitaño a rescatar a la susodicha princesa y de paso aceptar que le adiestre, para conventirle en un guardián de la paz y la justicia y aprender a usar el arma suprema de estos paladines y los poderes especiales que sólo estos sabían usar"

El lector de mi blog, me mira ya a estas alturas con cara de "¿ves? Te lo dije, esta peli es la de...". Bueno, yo sigo a lo mío:

"Después de un accidentado viaje, rescatarán a la princesa, con la ayuda de un aventurero de origen un tanto siniestro, pero que al final resultará ser un amiguete fiel. Durante el rescate, el Hermitaño y maestro, se enfrenta al oscuro esbirrro, del malvado rey y resulta muerto en la batalla. El resto del grupo, logra huir por los pelos, pero en su huida, guían a las fuerzas del mal, hasta la base de un grupo de rebeldes, al que pertenece la princesa, por lo que la ubicación secreta del refugio, queda expuesta al ataque de los malvados. Obviamente, nuestro protagonista, se presentará voluntario para ayudarlos y liquidar el terrible arma que han lanzado contra la exigua fortaleza. Esta es la excusa perfecta, para que nuestro granjero reconvertido a heroe, se enfrente al malvado esbirro del rey, en una épica batalla aérea que pasará a los anales del cine."

No os desvelaré si lo consigue o no, para no joderos el final, pero ya os podeis ir haciendo una idea. En fin, ahora sí. Me podeis decir ¿Qué pelicula vi el domingo? Porque yo he insistido hasta la saciedad, que estuve viendo: "Star Wars: Episodio IV: Una Nueva Esperanza", pero el cartel, los actores y el resto del público, me dicen que estuve viendo "Eragon".

11/02/2006

El deber del Paladín

Dedicado a mi buen amigo, Garlik. Gracias bro, por animarme a seguir escribiendo.

Alzo los ojos al cielo nocturno y contemplo la belleza de Selene en todo su esplendor. La Luna, como la llaman los ignorantes humanos y vampiros, ilumina con su esplendor el Bosque de Araudrín. Cada árbol, cada piedra, todos y cada uno de los arroyos y de las montañas, que conforman este paraíso. El viento frío, me anuncia la próxima llegada del invierno y me trae el sonido de los animales nocturnos. Con la siguiente ráfaga, llega un olor conocido y un sabor acre se acomoda en mi lengua. Cierro los ojos y dejo que mis demás sentidos, interpreten lo que me traen los vientos. Sin duda una lechuza, se acaba de dar un festín con algún roedor.

Es en momentos como estos, cuando recuerdo las palabras de Argos, uno de los ancianos de mi tribu “El olfato, joven Garlik, es con mucho el sentido más infravalorado de todos. Los humanos, apenas lo usan, más que para deleitarse con el olor de la comida o sentir el perfume de una mujer. Están tan sumamente supeditados a la vista, que menosprecian sus otros sentidos. Incluso los vampiros, infinitamente más dotados en cuanto a sus capacidades sensoriales se refiere, sólo lo usan para detectar el hedor de la sangre. Pero la Madre Naturaleza, nos ha dotado de más de un sentido y todo cuanto hace la Madre, lo hace por un motivo. Los hombres lobo, somos sin duda, los hijos predilectos de la Madre y está en nuestra naturaleza, explorar todos y cada uno de los dones que se nos han dado”.

Echo de menos al viejo Argos, echo de menos la tribu… claro que ahora he hecho nuevos amigos y.. bueno, esta Ana. Tiemblo al recordar sus labios sobre mi cuello. Se que sus colmillos siguen ahí, tras esos labios que escoden… La siguiente ráfaga de viento, descarrila el tren de mis pensamientos. Sonido de lucha, olor de sangre. La paz de la noche se ha roto. Me concentro, siento, escucho, huelo, saboreo… El olor de la muerte en vida me dice que hay tres, tal vez cuatro vampiros, el sonido de la batalla, me advierte de que están luchando, armados con espadas, garras y colmillos. Pero no guerrean entre sí, sino contra un elegido de la Madre, un hombre-lobo. El deber de un paladín es claro como el agua, socorrer al indefenso. Sin embargo, hay algo extraño, un olor que al principio no había percibido. Aquí hay más de lo que parece.

Abro los ojos, al tiempo que abandono la forma del lobo, para asumir la forma guerrera. Un híbrido de humano y lobo, un humanoide de más de dos metros que se yergue sobre sus patas traseras. Cabeza y garras de lobo, inteligencia de humano, la fuerza de una bestia de leyenda. Atravieso los bosques velozmente, en silencio, con la maestría que sólo un Señor puede alcanzar en sus propios dominios. A menos de dos kilómetros hacia el norte, discurre el combate. Como sospechaba, cuatro chupasangres acorralan a un licántropo. El deber de un paladín es claro, pero aquí hay algo más. Algo que escapa a la vista. El extraño olor se ha vuelto más fuerte, una vez más me concentro en él se que lo he olido antes, se que puedo reconocerlo si me esfuerzo. Al final, la luz se hace en mi mente. El licántropo que lucha por su vida, ha sido maldecido. No por sus atacantes, ni por cualquier otro enemigo sobrenatural, sino por su propia especie, por sus antiguos compañeros de tribu, por sus amigos y familiares. La maldición es ahora clara como el agua de manantial. El hombre-lobo que haya sido marcado con ella, no pertenecerá nunca más a su antigua familia, la sociedad licántropa lo ha desterrado para siempre. Sus camaradas le repudiarán de por vida y sus propios hermanos intentarán matarle si tienen la oportunidad. Es sin duda, el castigo más cruel que se le puede imponer a un elegido de la Madre.

Puede parecer cruel, pero una maldición de tal magnitud, no se impone a la ligera. Los ancianos meditan mucho antes de utilizarla, e incluso prefieren matar al culpable, antes de usarla, por lo que si este lobo ha sido condenado con ella, no puede haber duda de su culpabilidad. El deber de un Paladín, es claro, debo dejar que los vampiros acaben su trabajo. Una vez que ejecuten al traidor, me encargaré de los chupasangres. Me siento a esperar.

El hombre-lobo es fuerte y rápido, pero sus enemigos tienen la ventaja del número. Le flanquean por los cuatro costados y le acosan sin descanso, como una jauría de perros salvajes. Pronto habrá acabado todo, pronto descansarás en paz… hermano.

Me lo digo una y otra vez, la maldición sólo se lanza sobre culpables probados, sólo cuando son criminales irrecuperables, pero sin embargo, no logro convencerme a mí mismo. A veces, las pruebas pueden ser falseadas, a veces los inocentes pagan por pecadores, a veces los líderes… son alejados de sus tronos.

Finalmente me rindo a mis instintos y me lanzo al combate. Los vampiros me ven llegar, pero no están preparados para mi furia. Me lanzo sobre el que tengo más cerca y cierro mis mandíbulas sobre su cuello. La satisfacción crece en mí, cuando siento sus huesos crujir baja mis apretadas mandíbulas, pronto mi adversario yace decapitado y se deshace en mil cenizas.

Los otros chupasangre se han vuelto hacia mí, en un vano intento de hacerme frente, pero no tienen nada que hacer, mi velocidad es la del viento, mi poder es la luz de la justicia. Me lanzo sobre el segundo enemigo, esquivo su espada y mi puño se estrella contra su cabeza, lanzándolo varios metros hacia atrás. Cae como un saco al suelo, aún no está acabado, pero tardará en levantarse. Sus dos amigos restantes, se lo toman con calma, se alejan un poco y asumen posturas defensivas. Detrás de ellos, el licántropo maldito, está tambaleándose, sangra profundamente, no me será de mucha ayuda en la lucha. Sus ojos amarillos, están fijos en mí, como si no pudiera comprender lo que está pasando, lo cierto es que yo tampoco lo entiendo. No puedo creer que lo esté ayudando.

Los vampiros se separan, para obligarme a atacar a uno de ellos y dar la espalda a su compañero. Esto se pone feo, trato de guiarme por mi instinto, para saber cual es la presa más difícil y empiezo a dirigirme hacia el que está a mi izquierda. Noto por su postura y su forma de agarrar la espada, que es mejor luchador que el otro. Tendré que confiar en mi velocidad, para matar a mi adversario, antes de que su complice, me decapite por detrás.

Contraigo todos mis músculos por un instante y salto a la velocidad del relámpago contra el vampiro que he elegido. A pesar de todo, mi enemigo es rápido y ha conseguido darme una estocada en el brazo, siento el acero cortando músculo y hueso, tardará en cicatrizar, la sanguijuela, no tiene tanta suerte, nadie puede cicatrizar un corazón, cuando unas garras afiladas, te lo arrancan del pecho.

Doy un salto y giro en el aire, esperando el ataque del otro adversario, pero este nunca llega. El licántropo al que he salvado de una muerte segura, ha reaccionado al fin, atacando al último vampiro, decapitándolo con su propia espada. Permanecemos frente a frente, inmóviles, como si fuéramos estatuas. Sólo pasan unos segundos, pero la tensión del momento es tan grande, que parece que hayan transcurrido años. Finalmente se mueve, contrae levemente la nariz y olfatea mi olor.

- Eres un Paladín – dice – puedo sentirlo.

- Sí, lo soy.

- El deber de un Paladín es claro. Debes matar a aquel que lleva la maldición – señala las cenizas de lo que antaño fueron cuatro vampiros – o debes dejar que otros lo maten.

- Podrías ser inocente – le respondo – las pruebas podrían estar equivocadas, los testigos..

- Las pruebas eran correctas – me interrumpe – los testigos, gente de honor. Yo maté a mi mejor amigo y soy tan culpable como el demonio.

El silencio se vuelve más y más espeso a nuestro alrededor. “Debes matarlo”, repite una voz en mi cabeza, una y otra vez. Pero mi corazón, me dice que hay culpables y culpables. En la vida, no todo es blanco o negro y que tal vez mi deber no sea tan claro después de todo. Pero soy un Paladín, para mí sólo hay Luz y Oscuridad. La cabeza me da vueltas y parece que va a estallar. Pero en ese momento percibo la Luna sobre mi cabeza y la respuesta aparece clara en mi mente.

- El deber de un Paladín es claro – le digo al fin – A veces debemos matar – afirmo mientras señalo los restos de los vampiros – pero no lo hacemos por gusto. Los Paladines servimos al bien, no somos ejecutores ni asesinos. No es mi obligación acabar con tu vida, sino ayudarte a salir de la oscuridad que te envuelve… hermano.

Puedo ver la sorpresa en su rostro, hace mucho que nadie de nuestra raza le llama hermano, hace demasiado tiempo, que todos le dan la espalda.

- Dime como te llamas – le pido.

- Yo… - titubea – antes tenía un nombre, pero ahora, ya no tengo derecho a usarlo – vuelve a dudar – pero puedes llamarme Usagi.

- Vamos Usagi, ven conmigo. Conozco un lugar, que podrás llamar hogar y a unos Solitarios, a los que podrás llamar amigos.

10/04/2006

El Eje

Hoy no toca relato, lo siento. Hoy toca vivencia personal.... ¿hola? ¿queda alguien ahí? Bueno, yo sigo escribiendo, por si algún despistado o despistada le da por pasar por aquí y se dedica leer el post.

El caso, es que hace unos meses fuí declarado de forma oficial Cuarto miembro del eje del MAL. Tranquilos, el amigo Bush, no ha tenido nada que ver (o al menos eso creo) así que no es probable que vaya a ser invadido en breve por los marines americanos.

La idea, ha venido de gente bastante más cercana a mi entorno, así que podemos descartar que los otros tres miembros sean Ben Laden & Company. Por lo que he podido indagar, he sido declarado como un ser manipulador y dictatorial, que usa sus inmensas capacidades para aborregar a las masas, a fin de que se haga mi santa voluntad. A la luz de esto, no es descabellado pensar, que mis compañeros del Eje, sean: Nicolás Maquiavelo, Julio Cesar y el senador Palpatine (si no sabeis quien es Palpatine, es seguro que habeis llegado hasta este blog, tecleando en el Google: "Jessica Alba" y si no sabeis quienes son Maquiavelo y Cesar, es que os habeis saltado la clase de historia a fin de buscar fotos de la Alba, por internet, a unos y a otros bienvenidos, pero os habeis equivocado de web).

Por supuesto habrían otros posibles candidatos, como Napoleón, Lenin, Fu ManChú, Moriarty... pero lo cierto es que no me atrae compartir cartel con semejantes personajes. Si de verdad fuera a formar parte de un Eje del MAL, me gustaría hacerlo con un grupo de compañeros, mucho más malvados, pero con carisma. Gente, manipuladora y despótica sí, pero que si deciden adoctrinar a la gente, es porque en el fondo la aprecian y que si quieren dominar el mundo es porque seguramente lo cuidarían mejor que los que actualmente lo gobiernan. Tiranos, sí. Pero con muy buen rollito. Mi Eje ideal, lo formarían los siguientes:

Mr. Flopy: Si el famoso conejito de la serie. No, no estoy hablando de Nikky Cox. Hablo del conejito de peluche. “Drew, Drew, si me estás leyendo… vete desnudándote muñeca…”




Jack Saprrow: El irreverente pirata, siempre dispuesto a ir rumbo a la aventura. Ya sabeis "Arrasa con lo que veas y generoso no seas".



Dr. Gregory House: ¿Había alguna duda? "Tu reinado del terror ha terminado, ahora empieza el mío".


Y por supuesto, un servidor, como cuarto miembro. ;) "Venga hombre, nos tomamos sólo un mojito y nos vamos". Jurl, jurl, jurl




Venga, animaos en los coments, y poned cual sería vuestro Eje del MAL.

10/02/2006

Menudo vago estoy hecho.

Nass. Antes de nada, quería disculparme con todos vosotros. Hace casi más de un mes, que no posteo ni una mala línea. No tengo una buena razón, ni tan siquiera una mal excusa. Podría argumentar, que las musas me han dejado más plantado que un ficus, que he tenido mucho curro, que si estaba viendo una aurora boreal o que un grupo de tecnoterroristas me han tenido secuestrado, y me han sustituido por un clon macute. Nada más lejos de la realidad.

Sólo hay una explicación posible, y la dejé muy clara en el primer post, que escribí en este blog. Tengo salida de caballo andaluz y llegada de borrico manchego. Tristemente, ahora estoy inmerso en plena fase borriquil (¿existe esta palabra? Lo dudo mucho). En fin, a ver si soy capáz de volver a pillar al caballo de las narices y me pongo las pilas a escribir.

Lo cierto, es que vengo dándole vueltas aun par de ideas sobre historias, a saber:

1.- Una historia sobre un hombre lobo que... Sí ya se lo que estais pensando. ¿Otra historia de Hombres Lobo? Pues sí y antes de que lo pregunteis, no tiene nada que ver con la historia de Usagi. Entonces, ¿para qué otra historia de Licántropos? Bueno, me gustan esos bichos y me siento cómodo escribiendo sus aventuras. El problema, es que el argumento que tengo en mente es muy largo de narrar y existe un riesgo bastante elevado, de que la historia se quede a medio terminar. Ya sabeis lo del caballo y el borrico...

2.- La clásica historia, de un grupo de científicos, que investigan los hallazgos de un antiguo alquimista y... Este es un argumento que lleva años, rondándome la cabeza y si soy capáz de escribirlo en menos de 2000 palabras, igual lo veis publicado por aquí.

3.- Diario de un ingenio. Las vivencias en primera persona, de un tipo con sus vecinos y su trabajo. En tono de humor y sin situaciones sobrenaturales. Pero entre "Aquí no hay quien viva" y el "Camera café", yo creo que esto, anda muy trillado, así que no se, no se.

Y más... Hay cientos de argumentos, rondando por mi cráneo. Pero mi principal problema, ya lo sabeis, es que son historias más largas de las que acostumbro a escribir y tengo la certeza, de que la vaguería me pillará cuando aún no haya escrito un tercio y serán historias que quedarán inconclusas. Hay que aclarar, que nunca he sido capáz de dejar una historia y retomarla meses después. O la acabo del tirón me resulta imposible terminarla. Por eso, sólo escribo relatos cortos.

Bueno, pues eso es todo de momento. Espero que pronto tengais noticias mías. Gracias por la paciencia.

8/24/2006

Lo prometido es deuda

Nasss a todos. Se acabaron las vacaciones, al menos para mí, espero que aún quede algún afortunado/a que esté disfrutando de un merecido descanso.

Bueno, como ya se me ha acabado el chollo, toca volver al tajo. He de confensar, que aunque mi intención inicial, era la de aprovechar estos días de relax para invocar a las musas y volver con unos cuantos relatillos recien salidos del horno. Desgraciadamente, no ha sido así, la inspiración también se ha tomado un tiempecillo sabático. En cualquier caso, que nadie se alarme, en breve volveré a ser un miembro productivo de la sociedad y podreis leer alguno de mis desvarios, palabra de padawan ;)

Y para despedirme, hay que cumplir con la palabra dada, el día que inauguré este foro, que no es otra que la de poner una foto de Jessica Alba, espero que mi público femenino, me perdone esta debilidad, debida sin duda al exceso de testosterona :p




7/28/2006

Cerrado por vacaciones

Después de pensar detenidamente (durante dos segundos y medio) el título de esta entrada, me he decidido, por esta tópica frase de "Cerrado por vacaciones", porque si bien no es original, pero expresa perfectamente lo que quería deciros:"Me voy de vacaciones".

Como en mi casa no tengo conexión a internet, pues como que no voy a publicar ningún relato hasta mi regreso, allá por la última semana de agosto. En cualquier caso, aprovecharé para descansar, pero también para escribir, así que espero poder haceros más llevadero, el regreso al curro.

Así pues, sólo me queda daros las gracias, a todos los que os habéis dignado a perder vuestro valioso tiempo, leyendo mis desvarios y dejando vuestros valiosos comentarios. Gracias de corazón, significa mucho para mí.

Bueno, pues nada más, que paseis un buen veranito. Nos vemos en septiembre.

7/19/2006

La ira de Roblenegro

Es en este momento, en el que veo acercarse de forma inminente el fin de mi existencia, cuando percibo mejor, la alocada sucesión de acontecimientos que han marcado mi vida pecadora. Mientras permanezco en mitad del extenso Mar del Caribe, sustentado únicamente por un trozo de madera, examino las acciones que me han traído a este día fatídico y trato de hacer una última limpieza de mi alma, manchada por los siete pecados, antes de presentarla ante el Ángel de las Tinieblas, con quien de seguro despacharé esta noche la cena.

El principio de nuestro fin, empezó hace casi dos meses, cuando uno de los mayores diablos que jamás hayan surcado los océanos, empezó a perseguir al “Libertador”, mi querido barco, que ahora yace en su inmortal tumba acuática, a mil pies de profundidad, justo debajo de mí. Este engendro de Satán, conocido como el Capitán Roblenegro, mandaba el “Ejecutor”, un impío navío, manufacturado por los cien veces malditos navieros portugueses. Algunos dicen, que su nuevo diseño de la quilla y su configuración de mástiles, única en el mundo, son lo que la convierten en la nave más veloz de cuantas han existido. Pero yo sé, que lo que hinchaba sus velas, son los vientos de perdición que soplan desde el mismísimo infierno. Y esto es lo que le permitió, darnos caza durante esos dos meses.

Siempre parecía estar un paso por delante nuestro, se adelantaba a todos nuestros movimientos. Nos esperó en Veracruz, nos persiguió por todo lo ancho del caribe español. Nos dio caza de forma incansable, no permitiéndonos tiempo para repostar, pero sin entablar combate directo. Debilitándonos, dejándonos sin provisiones, bombardeándonos desde la lejanía, con sus cañones de mayor alcance, no ya para hundirnos, sino para privarnos del descanso, minando así nuestra moral. Aunque su velocidad demoníaca, le permitía alcanzarnos con facilidad, jamás lo intentó. No quiso darnos una pelea justa.

La moral decayó rápidamente entre los hombres y la amenaza constante de un motín, no me dejaba un momento de respiro. Los marinos, al fin, supersticiosos y cobardes, creían que eran mis decisiones como capitán, lo que habían motivado a Satanás a abandonar el infierno, para perseguirnos.

Decidimos pasar, por una sección de arrecifes coralinos, dado que al tener nuestro navío, menor calado que el suyo, teníamos la esperanza de que embarrancase, pero que me arranquen los dedos de los pies con una hoja candente, si aquel barco embrujado, no pasó por entre los corales, sin arañar siquiera su casco.

Por fin, a los dos meses, de iniciar su terrible persecución, el mezquino Roblenegro decidió atacarnos. El Ejecutor, se puso al fin a tiro y ambos barcos, orzamos para ponernos en paralelo. Sus cañones eran disparados con inhumana puntería, su primera ráfaga, destrozó nuestro palo mayor, y desmontó la mitad de nuestra artillería. El casco de esa siniestra nave negra, debía de ser de un material de otro mundo, pues apenas notó nuestra andanada. Pronto, habíamos perdido casi todas nuestras defensas y no tardaron en abordarnos y darnos caza. La maldad de su capitán, impregnaba a sus hombres, que no dudaron en desmembrar a mi debilitada tripulación, dejándome a mí como único superviviente.

Y finalmente, el mismísimo Roblenegro vino a enfrentarse a mí. Pese a mi experiencia como espadachín, jamás me había enfrentado a un rival como aquel. No cesaba de reírse en todo momento, burlándose de mí y de mi pobre esgrima. En verdad se movía como un demonio, lanzando mil estocadas, imposibles de detener. Podría haber acabado conmigo, desde el primer golpe, pero parecía deleitarse en producirme pequeñas heridas, como aguijonazos de avispas, que me arrebataban el alma. Cuando se cansó de jugar conmigo, me desarmó con un rápido movimiento y sus hombres me apresaron y cargaron de cadenas.

Rápidamente, confiscaron el cargamento de oro y lo llevaron a su nave. Después, cargaron de explosivos la santabárbara del Libertador e hicieron volar en mil pedazos, el último residuo de mi alma. Atado al palo mayor del Ejecutor, fui obligado a contemplar, el hundimiento de todo cuanto era amado por mi corazón pecador.

- Ethan Blackmore – me decía mi diabólica némesis – también conocido como “El Capitán Negro”, corsario bajo el pendón de la Reina de Inglaterra. En los dos últimos años, has atacado a no menos de 12 navíos españoles, robado sus preciadas cargas, que pertenecían a la augusta Corona Española. Por estos actos, deberías ser llevado a tierra y ahorcado como el perro que eres. – hizo una pequeña pausa, para dar tiempo a sus palabras a que se hundieran como puñales en mi alma.

- Pero, lo cierto es que me parece pequeño castigo para tus crímenes, así que te tengo preparado algo especial.

Por eso ahora, estoy encadenado a un madero, en mitad del mar, a más de setecientas millas de cualquier costa. Pero no ha de preocuparme la sed o el hambre, pues, los tiburones ya han olido la sangre que mana de mis heridas, y ya veo la primera aleta acercándose a mí. He de decir, que al oír en boca del maldito Roblenegro, las acciones de mi vida como corsario, no me parecieron tan horribles, como las que había llevado a cabo aquel siniestro personaje, en nombre de una supuesta justicia. Es cierto que soy un vil y despreciable pirata, pero incluso los de mi calaña tenemos normas.

Aquí llega el primer tiburón. Rezo, no para pedir clemencia de mi alma pecadora, que de seguro irá al infierno, para servir de alimento a los demonios, sino para que el primer mordisco sea certero y me envíe rápidamente a solucionar mis cuentas a la otra vida.

Por fin, llueve.

No, no me refiero a las tormentas que han caido en Madrid estos últimos días, sino a mi sequía creadora. Me he tirado casi dos meses sin escribir ni media línea, bueno, eso no es del todo exacto. En bastantes ocasiones, me he sentado delante del ordenador, tratando de escribir algo medianamente coherente. Pero, antes de llegar al segundo párrafo perdía la concentración, o sencillamente, no me gustaba lo que estaba narrando. Unas veces por no encontrar el enfoque adecuado y otras, por no ser capáz de desarrollar mis ideas, el caso es que no me gustaba nada de lo que escribía.

Afortunadamente, no hay mal que cien años dure, así que finalmente, he logrado escribir un relato corto y que en mi inmodesta opinión no está del todo mal. No estoy seguro de si el ritmo, ha sido el adecuado o de si debería haber descrito en mayor detalle algunas cosas. Tal vez, lo reescriba en un futuro, haciéndolo más largo y describiendo la historia en mayor detalle, pero de momento, lo dejaremos tal cual. Como siempre, serán los futuros lectores, los que darán su opinión y determinarán si el esfuerzo de leerlo, ha merecido la pena. De momento, ya he recibido una primera crítica positiva, de mi buen amigo Garlick (gracias por todo bro, te debo unas cañas) ;)

En fin, el relato nos situa en los tiempos, en que los piratas ingleses, acosaban a los galeones españoles, que volvían a la madre patria, con el oro saqueado de las indias. Si estais pensando que estoy influenciado, por el próximo estreno de Piratas del Caribe 2: El Cofre del Hombre Muerto, acertais plenamente ^_^

Solamente me queda, dar las gracias a todos los que os tomais la molestia de leer mis relatillos. Y ahora, sin más dilación os dejo con el relato.

7/06/2006

-. Tres Minutos .-

Los guardaespaldas están nerviosos, sus instintos les advierten de que la muerte les acecha entre tinieblas, los espíritus murmuran que su destino final está próximo, aun así permanecen fieles a su protegido, no huyen, afrontarán su suerte. Honro en silencio su sacrificio, no sufrirán, lo haré rápido, porque yo soy la sombra que susurra en su oido, yo soy la oscuridad que anega sus almas, yo soy la noche, yo soy la muerte.

Lo único que sienten los guardias es el frio de mis aceros, desgarran su carne, poco a poco los lupinos van cayendo, la mayoría no tiene tiempo de cambiar a su forma guerrera, mueren antes de saber que les ha atacado.

Ya sólo queda un guardaespaldas y junto a él mi auténtico objetivo, puedo oler su miedo, sabe que su muerte se acerca. El último lupino se interpone entre mi presa y yo, ya está transformado. Mejor, no me gusta que me lo pongan demasiado fácil. ¿De qué va disfrazado? ¿De samurai? No importa, incluso en su forma guerrera y armado con katana y wakizashi, no es rival para mí. Yo también domino las artes marciales, y la experiencia de los siglos, me da ventaja frente a cualquier peluche hipertrofiado.

Nos medimos, con la mirada, no es como la mayoría de los perros, que suelen estar dominados por una rabia sin límites, este está calmado, no hay miedo ni odio en su mirada, sólo una firme determinación. “No pasarás” dice su mirada. Ya lo veremos, mi víctima sale por fin corriendo, intento ir tras él, pero su guardaespaldas se interpone.

0 Minutos, 0 segundos.

Trato de esquivarle, no es mi objetivo, pero vuelve a ponerse en medio. Sigue sin atacar, sólo cubre la retirada de su amo. Bien, lo haremos a tu manera.

0 minutos, 24 segundos.

Finto, ataco. Él bloquea mis golpes, es bueno, es muy bueno. Pelea al modo tradicional, tal y como Miyamoto Musashi enseñaba, fue el primer kendoka japonés en usar las dos espadas en combate.

1 minuto, 16 segundos.

Los que me conocen, creen que porque siempre utilizo los sais, no conozco el uso de otras armas, pero yo he estudiado todas las técnicas, así que se unos cuantos trucos. Bloqueo su wakizashi con mi sai derecho y su katana con el izquierdo, rápidamente lanzo una patada, por increíble que parezca, la bloquea con su pie, nos separamos, vuelvo a atacar, finto, ataco.

1 minuto, 57 segundos.

Soy más fuerte que él, soy más rápida, pero es como si intuyese todos mis movimientos. Su técnica de ataque es casi perfecta, incluso mejor que la mía.

2 minutos, 8 segundos.

Las técnicas convencionales no sirven, he de improvisar, adaptarme, vencer. Acelero mis movimientos, mis golpes se vuelven cegadoramente rápidos, cambio todas mis técnicas, me vuelvo impredecible incluso para mí misma. Mi adversario empieza a flaquear, un golpe atraviesa su guardia, la sangre mana de su costado izquierdo, pero sigue en pie, esquivando, bloqueando.

2 minutos, 41 segundos.

Al fin le tengo, un sai se clava en su pierna derecha, el otro en su hombro izquierdo. El guardaespaldas se derrumba, sus armas caen al suelo, salto por encima de él, para ir tras mi auténtica presa, pero aún tiene fuerzas para agarrarme del tobillo con su brazo sano y retenerme.

2 minutos, 52 segundos

Trato de zafarme, pero se mantiene firme como el acero. Con el pomo de mi sai le golpeo en la cabeza, una vez, otra vez, por fin me suelta.

3 minutos, 0 segundos.

- He ganado - dice, entre murmullos.
- ¿Qué dices? – le miro con furia, pongo mi sai en su garganta – vas a morir ahora.
- Cierto – responde con una dolorida sonrisa – pero ya han pasado más de tres minutos. Yo gano.
- ¿Estás loco? – le digo sin comprender – Yo soy Ana, la cazadora y tú sólo has retrasado lo inevitable.
- En eso consiste la vida – me dice con suavidad – en retrasar lo inevitable. Tres minutos, eso es lo que necesita el servicio de seguridad de mi jefe para… meterle en un transporte y llevárselo lejos de tu alcance – un ataque de tos detiene su discurso por unos momentos – me llamo Usagi y soy un guardia de tres minutos. Puedes matarme si quieres, pero yo… he cumplido mi misión. Tres… minutos… yo… gano.

Se ha desmayado, le miro con mis armas apoyadas en su cuello, dispuestas para decapitarle.

3 Horas, 2 minutos, 59 segundos.

Limpio mis sais en el abrigo de mi presa muerta. Ha costado un poco encontrarlo, pero el resto de su servicio de seguridad, no estaba a la altura. Pienso, en el guardia que he dejado tirado en ese callejón, con el tiempo se recuperará de sus heridas, bien Usagi, tu cumpliste tu misión, le diste tres minutos. Yo he cumplido la mía, le he dado la muerte. Estamos empatados.

Usagi. ¿La última historia?

En el post anterior, puse el capítulo sexto y último sobre el origen de Usagi. Pero aún queda una historia de este personaje. En el foro de los Solitarios, gustó tanto la Saga de Usagi, que me pidieron que escribiera más historias, esta vez, usando los personajes de los demás solitarios: Ana. Asherat, Blood, Garlick, Frozen,...

Como siempre, empecé con mucho ímpetu y escribí la historia titulada "Tres Minutos". En esta, Usagi actuaba como guardaespaldas de alguien (no sabemos quien y tampoco es que importe mucho). Debería haber sido la primera de una serie de historias, coprotagonizadas con los alterego de los Solitarios. La idea, era contarlas siempre, desde el punto de vista del personaje invitado, así iríamos viendo a Usagi, desde los ojos de los demás. Así podría describirlo desde diferentes perspectivas.

En el caso de esta historia, sería contada desde el punto de vista de Ana, una vampiro, que se empela como cazarrecompensas. Obviamente, al ser Usagi un guardaespaldas, la forma más fácil de enfrentarlos, era hacer que la presa de Ana, sea el protegido de Usagi.

Desgraciadamente y haciendo bueno el dicho de "tienes salida de caballo andaluz y llegada de borrico manchego", está es la única historia que escribí, dejando las de los demás Solitarios, en el tintero. Espero ponerme algún día y escribirlas todas.

Y ya, sin más dilación os dejo con la historia "Tres minutos".

7/05/2006

La Saga de Usagi. Capítulo 6 (y final).

Capítulo 6:

El dolor de mi costado, me arranca poco a poco de mis amargos recuerdos. No estoy muerto, aún no. El angel vengador, a detenido su mano ensangrentada a pocos centímetros de mi corazón. Sólo la increíble resistencia de mi cuerpo licántropo, me mantiene con vida.

Lluviaenlacara tiene sus ojos muy cerca de los míos y me mira con tanto odio, tanta ira, que su mirada me traspasa y me llega hasta el alma, quemándola. No soy capaz de aguantar su furia y bajo la cabeza. Los segundos se alargan y parecen durar años. ¿Cuánto tiempo ha pasado?

Un nuevo dolor en el pecho me hace mirarla, pero no está acabando mi agonía. Retira sus garras de mi cuerpo, caigo al suelo. Me observa, por fin toma una decisión, me agarra un brazo, y con una de sus garras, graba en mi piel un complicado símbolo, mientras murmura antiguas palabras en la lengua de nuestros antepasados. Palabras que hablan de una maldición ancestral, palabras que hablan de destierro, de la pérdida de la propia esencia, de la vida en solitario, alejada de la manada. Me desmayo antes de que termine su maldición.

Cuando despierto, estoy sólo en mitad del bosque. La herida del costado sigue doliéndome, pero no es nada comparado con el dolor de mi corazón y de mi hombro izquierdo, lo miro y ahí está, el símbolo del destierro. A partir de ahora, no tengo derecho a pedir asilo a las tribus de licántropos, todos los hombres lobo, pueden percibir la presencia del símbolo, aunque no lo vean y se sentirán incómodos con mi sola presencia. Tal es, el poder de esta maldición. También he perdido mi verdadero nombre, jamás podré volver a utilizarlo. Esto que puede parecer un mal menor, es en realidad uno de los peores castigos que hay en mi raza, pues el linaje de mis ancestros morirá conmigo, los espíritus no volverán a hablarme, no encontraré la paz allí donde more.

Tal vez, algún día encuentre gente que me acepte, sin hacerme preguntas. Tal vez….

La Saga de Usagi. Capítulo 5

Capítulo 5:

Lluviaenlacara corre hacia mí, el odio anega sus ojos y la ira amenaza con desbordarse por sus dilatadas pupilas, su cuerpo desencajado, se mueve con mortal eficacia, sólo hay una idea en su mente, la muerte. Su golpe impacta en mi costado, abriéndose paso a traves de mi piel y de mis costillas, las noto romperse, pero yo no hago nada. Aguardo el instante final en que la última luz se apagará y se llevará consigo mi agonía.

No siento el dolor del golpe, de la carne desgarrada o los huesos destrozados, sólo siento el sufrimiento de mi espíritu, de la pesada carga que soporta. Revivo aquella tarde, en que Risafuerte llegó a la manada con el rostro descompuesto, diciendo que un vampiro había matado a su padre, diciendo que no descansaría hasta acabar con esa sanguijuela, desmembrar su cuerpo y poner su hedionda cabeza como trofeo en su pared. Me escucho, diciéndole que el duelo había sido limpio, siguiendo las leyes de los desafíos, que la muerte de su padre había sido cosa del karma y que ningún honor hallaría en la venganza. Aún oigo sus gritos respondiéndome, que el Karma y los dioses podían irse al infierno y puedo verle ir al encuentro del vampiro, recuerdo mi vergüenza al ver a mi antiguo amigo ganar su duelo con trampas y como no quedó satisfecho con la muerte de su adversario. Como empezó a masacrar indistintamente a los vasallos del chupasangre, humanos inocentes que nada tenían que ver con la ancestral lucha entre licántropos y vampiros, como intenté convencerle de que abandonara su locura, como casi me mata, como agotó su cordura…

Aún puedo ver como cogía a aquel niño con la peor de las intenciones, aún siento mis garras destrozando el cuello a mi mejor amigo, poniendo fin para siempre a su pesadilla. Igual que ahora, Lluviaenlacara, está poniendo fin a la mía.

La Saga de Usagi. Capítulo 4

Capítulo 4:

La lluvia me despierta. No sé cuanto tiempo llevo aquí, ni ya puestos, dónde es aquí. Sé que he estado corriendo mucho tiempo, pero no se cuanto, ni en que dirección. Me levanto despacio, dando tiempo a mi cuerpo. Me duele todo, como si me hubieran dado una paliza. Vuelvo a estar en forma humana, aunque mis ropas están hechas trizas. Eso es lo malo de ser un hombre lobo, que te gastas una fortuna en ropa.

Miro a mi alrededor y entonces es cuando la veo. Es una chica humana, muy joven, pero ya empiezan a vislumbrarse en ella las trazas, de lo que algún día será una gran mujer. Empiezo a balbucear una excusa, de porque estoy en medio de un bosque medio desnudo, pero me detengo. Hay algo familiar en ella, desde luego, no es la primera vez que la veo. Hago memoria, me la imagino con cinco años menos, con un par de trenzas y entonces la verdad me golpea con más fuerza que un mazo. Es Lluviaenlacara, me mira con odio, clavándome esos ojos grises como nubes de tormenta, que tanto me recuerdan a los de Risafuerte, su hermano.

Nos quedamos callados mirándonos, parece que el tiempo haya dejado de tener significado para nosotros. La lluvia sigue calándonos, recordándonos que el mundo no se ha detenido. Lluviaenlacara, da un par de pasos en mi dirección, pero vuelve a detenerse.

Le hablo, le digo que no tuve más remedio que hacerlo. Que de no haberle matado yo, mucha gente inocente hubiera muerto a sus manos, le juro que intenté razonar con él, la suplico que me crea, pero veo en sus ojos que no me está escuchando. La veo transformarse y adoptar la forma guerrera por excelencia de nuestra raza, la forma de la Rabia. No reacciono, la veo abalanzarse sobre mí, pero yo no me muevo, no soy capaz de hacer nada, se que voy a morir.

La saga de Usagi. Capítulo 3

Allí está el río, justo a tiempo, la manada casi me ha dado alcance. La corriente es fuerte y profunda, he calculado mal mi ruta. Un kilómetro más al norte hay un vado, por donde podría haber cruzado sin muchos problemas, pero he bajado demasiado y no estoy seguro de poder atravesar el río sin ahogarme. Tampoco tengo muchas opciones, si me paro ahora, sólo conseguiré morir despezado por las garras de mis antiguos compañeros.

Me lanzo al agua, el frío atraviesa mi pelaje y aguijonea mis músculos. Empiezo a nadar, pero la corriente es demasiado fuerte y me arrastra. Trato de salir a la superficie y respirar, lo consigo, aunque trago bastante agua en el proceso. La corriente me zarandea de un lado a otro y vuelve a hundirme. Por un momento, me siento tentado de dejar de luchar. La idea de morir, me resulta tentadora. No importa lo que hiciese Risafuerte, yo le he matado, era mi amigo, confiaba en mí y yo le he arrebatado la vida, es justo que ahora muera yo. Poco a poco dejo de nadar y me hundo como una piedra. Cierro los ojos…

Veo a Risafuerte, pero no está riendo, su alegre cara está crispada por la ira, sus ojos que siempre fueron claros, anegados de odio, sus manos que tendía para ayudar, de sangre inocente. Ya no ríe, sólo aúlla de rabia, poseido por el ansia de matar. También veo las caras, de aquellos que murieron bajo su mano, sin saber que había pasado, y finalmente vienen a mí, los rostros inocentes de aquellos a los que Risafuerte hubiera exterminado, de no haberlo matado yo antes.

Empiezo a nadar, con fuerza, por primera vez con auténtica voluntad de vivir. Logro llegar a la superficie, respiro hondo y sigo nadando. Poco a poco, logro imponerme a la corriente y llegar a la otra orilla. Salgo a trompicones del río. Miro hacia atrás, para ver si alguien me ha seguido, pero no veo a nadie. Aún así me adentro en el bosque. Corro, no dejo de correr. Tal vez, si corro lo suficiente, pueda dejar atrás mis propios fantasmas.

No sé cuanto tiempo llevo huyendo, pero finalmente, mi cuerpo dice basta y se niega a sostenerme. Me derrumbo en el suelo y pierdo el conocimiento.

7/04/2006

La Saga de Usagi. Capítulo 2.

Capítulo 2:

Dicen, que la mejor solución a los problemas es enfrentarte a ellos, que huir de ellos no soluciona nada. Normalmente suelo estar de acuerdo con esta afirmación, pero cuando tus problemas consisten en una manada de licántropos, que te persiguen con la intención de quitarte el pellejo y ponerlo de adorno en su guarida, es cuando decides que ya te enfrentarás a tus problemas otro día, que hoy estás muy ocupado.

Corro, huyo por mi vida de traidor. Tal vez debería dejar que me alcanzaran y me mataran, así limpiaría mi crimen y podría renacer en la Gran Rueda de la Reencarnación. Pero sé que esa no es una opción. He asesinado a uno de ellos, a mi mejor amigo y lo volvería a hacer mil veces si pudiera. Ellos no pueden entender porque lo hice... si ellos supieran...

Me he descuidado, me he perdido en mis pensamientos y he bajado el ritmo de mi carrera. Me están dando alcance, Vientoveloz es el primero de la manada en alcanzarme, siempre ha sido el más rápido de todos. Yo estoy en la forma de la Rabia, la de un licántropo, una mezcla perfecta de lobo y hombre, que se yergue sobre dos patas, de más de dos metros, la mejor forma para luchar. Vientoveloz, ha venido en su forma de lobo completo, para poder correr a cuatro patas y aprovechar toda su velocidad. Pero esta vez, lo que siempre ha sido su mayor ventaja, se ha convertido en su perdición. Se ha adelantado al resto de la manada y me ataca en solitario. De pronto se da cuenta de su situación, pero ya es tarde, me doy la vuelta de repente y le asesto un puñetazo en la cabeza, cae al suelo derrumbado. Se levantará dentro de un rato, con un buen dolor de cabeza.

Vuelvo a correr, sé que la manada no se parará a ver el estado de Vientoveloz, seguirán en mi persecución, seguramente asumirán que lo he matado, eso les volverá rabiosos. La cosa se complica. ¿Dónde demonios está ese río?

7/03/2006

La Saga de Usagi. Capítulo 1

De cuando perdí mi nombre.

Capítulo 1:


Me persiguen, siguen mi rastro desde que salió la luna, incansables, sin piedad, impulsados por el odio ciego que sólo experimentan aquellos que una vez te llamaron amigo… pero que hoy te llaman traidor.

No son los vampiros, los que esta noche olfatean mi rastro, sino los mismos licántropos con los que crecí, el pueblo que me crió, la misma familia que me amó.

Corro, huyo de sus agudas garras que desean desgarrar mi carne, de sus mandíbulas que esperan destrozar mis huesos, de sus voces que hoy me llaman paria, traidor… ¡asesino! No puedo pararme, todo mi cuerpo me pide que me detenga que hable con ellos, que les explique porqué hube de hacerlo, porqué no me quedó otro remedio, porqué maté al que siempre ha sido mi mejor amigo, pero sé que si lo hago, no me escucharán, no me permitirán hablar, no me juzgarán. Me matarán rápida y fríamente, porque para ellos ya no soy un miembro de la tribu, ya no soy un hermano, sólo soy un proscrito un asesino. Y el castigo a mi crimen sólo puede ser uno, mi muerte. No se conformarán con menos, no les culpo, yo tampoco lo haría si estuviese en su lugar.

Oigo sus aullidos en la oscuridad, esa cacofonía que una vez fue música en mis oídos, retumba ahora como una marcha fúnebre, se están acercando, no he podido engañarles. Tampoco confiaba en poder hacerlo, ellos tienen a Rastroclaro, el mejor rastreador de la tribu. Ellos son al menos unos quince, tal vez más, no tengo posibilidad alguna…. o a lo mejor sí, a medio kilómetro hay un rio, que debido al deshielo baja crecido, casi desbordado, como todos los años por esta época, por eso he cogido esta ruta, si logro atravesarlo, ni siquiera Rastroclaro podrá olfatearme, siempre que no me ahogue en el proceso o muera congelado. Bien, basta de planes, es el momento de correr, respiro profundamente una vez y salgo a la estampida, inmediatamente oyen el ruido de mi carrera y me localizan, no son tontos, adivinan lo que quiero hacer y salen en mi persecución.

La saga de Usagi

Hace algún tiempo, estuve enganchado a uno de esos juegos multijugador, que pululan por internet, llamado Bitefight, basado en la ancestral lucha entre Hombres-Lobo y Vampiros. Tal y como suele ser habitual, sobre estos juegos, se suelen montar enormes foros, en las que participan los jugadores. En principio están ideados, para que la gente resuelva sus dudas sobre el juego, conozca a otros jugadores, presenten sus quejas,... al final, todo el mundo acaba en el foro de spam, hablando de cualquier cosa, menos del propio juego.

Yo no fuí ninguna excepción, y después de unas semanas jugando, me empecé a adentrar en las profundidades del foro, allí conocí a diversas personas, gente realmente estupenda. Algunas de estas personas, nos organizamos en un clan, conocido como el Clan de los Solitarios, que con el tiempo creó su propio foro, fuera del ámbito del Bitefight.

Allí, empezamos a escribir, historias sobre nuestros alter ego en el juego, obviamente historias de vampiros y hombres lobo. En este entorno, empecé a escribir, lo que sería el origen de Usagi, un hombre lobo, de pasado oscuro, aunque con unos valores similares a los del Bushido, el código de honor de los antiguos samurais. De hecho, el nombre de Usagi, lo cojo prestado, del genial comic "Usagi Joyimbo", del siempre magistral "Stan Sakai".

Para inaugurar este blog de relatos, voy a empezar colgando el primer capítulo de la historia de Usagi. Espero que la disfruteis leyéndola, y recordad, que espero impaciente vuestros comentarios. Las críticas son tan bien recibidas como las alabanzas, al fin y al cabo, uno aprende más de los errores que de los aciertos.

Una Nueva Esperanza

Nass a tod@s. Una vez más me lanzo a la aventura de tener un Blog. Ya hice un intento el año pasado, que como es lógico, no cuajó. Digo que es lógico, por dos motivos, el primero es que como suele decirme mi padre "tienes salida de caballo andaluz y llegada de borrico manchego", lo que significa, que no suelo acabar lo que con, a menudo, tanto entusiasmo, empiezo. Lo segundo, es que no se me da bien desnudar mi alma, por lo que escribir mis vivencias en un sitio, donde cualquiera puede leerlas, sencillamente, me da palo. Las cosas como son, uno es tímido, por más que intente disimularlo.

Así que esta vez, intentaré publicar mis relatos, y de vez en cuando, alguna vivencia graciosa, crítica de cine, literario, pensamientos paranoicos y quien sabe, puede que esta vez, lo del blog, me dure más allá de un par de meses. Esta vez, trataremos que el caballo no se canse y en vez de arrancar fuerte y desincharme como un globo, llevaremos un ritmo suavecito. Sin prisa pero sin pausa, que se dice.

Por si algún despistado ha llegado por aquí, buscando fotos de Jessica Alba y por un misterio de la vida, ha seguido leyendo hasta aquí. Decir, que aquí, lo único que encontrará son algunos relatos, normalmente de ciencia ficción o literatura fantástica, normalmente perpetrados por mí o por alguno de mis amigos, si es que me hacen tal honor. Vaaale, puede que alguna vez, ponga alguna foto de Jessica Alba, Scarlett Johanson o similares, que le vamos a hacer, uno tiene sus debilidades.

El avispado lector, descubrirá pronto que carezco de un estilo literario propio, una sentido de la estructura narrativa inexistente y un claro desconocimiento de las leyes de la ortografía o la gramática, que mi prosa existe en un universo donde la métrica y la rima son utopías inalcanzables y donde palabras como argumento, guión, suspense o dramatismo, han decidido tomarse unas largas vacaciones.
El que suscribe, no se hace responsable de la calidad de los textos, la veracidad de las anécdotas, ni de los daños mentales que de su lectura se deriben. Por supuesto agradeceré cualquier tipo de crítica constructiva, que se pueda hacer, si bien me reservo el derecho de no hacer ni caso de lo que se me diga. Avisados estais.


"Ronin" aka "Pifia" aka "Usagi" aka "El Maestro Pifia" aka "Eh tú" aka "Desgraciadoooo" aka ....