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3/29/2012

La cámara de fotos y la seguridad bancaria

Hace ya algún tiempo que vengo pensando que necesito mejorar la calidad de las fotos que pongo en el blog. Así que me puse a pensar en posibles soluciones. ¿Mejorar mis habilidades fotográficas? Bien pensado, pero eso lleva tiempo, práctica, hacer algún cursillo... ¿Bajar las fotos de internet y hacerlas pasar como mías? Eficaz. pero poco ético.

Mmmmm, tras mucho darle vueltas, decidí cambiar de cámara fotográfica, así que mediante métodos poco ortodoxos, me hice con una cámara Skynet 5000 de Cyberdyne Systems. Según la publicidad hace "unas fotos de muerte" y se puede "fotografiar el culo de una pulga a 200 metros".

Bueno, a parte de una molesta tendencia de la cámara a preguntarme si soy un tal John Connor, la verdad es que las fotos salen a mucha mejor resolución, lo que significa que mis carencias como fotógrafo se ven con mayor calidad.

En fin, judgaz vosotros mismos (acordaos que si hacéis clic encima de las fotos, se ven a tamaño completo) :-)

La playita



El pequeño Bungalow en primera línea de playa




El clásico momento "¿a que no hay webs a darse un baño?


Las clásicas señoras paseando por el paseo marítimo.


Y por supuesto, el vendedor de cupones, al menos esta vez se ha afeitado y cortado el pelo. Toda una ¿mejora?


Por cierto, a estas alturas del post, os estaréis preguntando (o tal vez no). ¿A qué demonios venía lo de la "seguridad bancaria" a la que se alude en el título del post. Lo cierto, es que alguna vez había oído que los bancos escoceses son los más seguros y difíciles de robar de Europa. Y yo no me lo creí... hasta ahora.



Seguiremos informando.

3/22/2012

Me encanta que los planes salgan... mal

En ocasiones, uno hace algo con una intención clara en mente, pensando de antemano la clase de resultados que espera obtener. Maduras un plan, te haces con los materiales que necesarios, ejecutas la tarea y por último te sientas a disfrutar de los frutos de aquello que has ido sembrando. Simple como el mecanismo de un chupete, ¿verdad?


Veamos un ejemplo. Digamos que un Padawan anónimo “ejem”, de esos que tienen un blog (por supuesto este ejemplo es puramente ficticio, nada que ver con la realidad “ejem”). Como iba diciendo, digamos que este tipo imaginario, ha tenido una fallida entrevista de trabajo y que su última entrada en el blog ha sido un poquito derrotista y claro, familiares y amigos se preocupan y tal.


Así que el Padawan idea un plan, para demostrar que sigue al pie del cañón, más animado que nunca y dispuesto a seguir en la brecha. Total, que decide aprovechar que hace un día estupendo y se va hasta la playa, para hacerse un autorretrato. Con esto pretende conseguir que todos le vean sonriente, animado, etc, etc...


Dicho y hecho, se hace la foto y la manda por email. Finalmente se sienta a leer las alegres reacciones. Veamos ahora la foto y las susodichas reacciones.




Reacción nº 1: ¡Cortaté el pelo, hippie!
Reacción nº 2: ¡Y afeitaté!
Reacción nº 3: No irás con esas pintas a las entrevistas de trabajo, ¿verdad?
Reacción nº 4: La foto está torcida.


Que yo recuerde, a Anibal Smith no le pasaban estas cosas.

3/16/2012

Interrumpimos la programación habitual

Saludos. Hoy tocaba poner la segunda parte del relato de la entrevista de trabajo que tuve el miércoles en Canterbury. Pero como me acaban de enviar un mail diciendo que no me dan el trabajo, pues en lugar de eso voy con un post fotográfico. Que hoy no me apetece escribir.


Las 4 primeras fotos son de Canterbury y la última de un colegio de Edimburgo.


La puerta del Oeste




Una torre con un reloj.




Una panorámica de la ciudad en la que se aprecian las torres de la Catedral.




La entrada de la Catedral de Canterbury.




El típico colegio de Edimburgo, igualito que los coles Españoles hechos a base de ladrillo y hormigón.


3/15/2012

Entrevista con el vamp.... con el programador

Yo: Pues sí, los informáticos y los vampiros tenemos dos cosas en común.
Hamish: ¿Y cuales son?
Yo: Ambos nos derretimos si nos da la luz del sol. Por eso me vine a Escocia.
Hamish: Ya, claro. Muy chistoso. ¿Y la otra cosa?
Yo: Nunca bebemos... vino (al menos no durante el trabajo).


Piticlin, piticlin (suena el teléfono, lo aclaro porque mis onomatopeyas no son precisamente brillantes).


Yo: Es mi móvil. Un segundo.... Hello there!
Voz telefónica: Hola. Soy jfkjhdgjkgfk, le llamo de djkfjdhsfdhs.
Yo: Estoooo, encantado. Yo soy Padawan.
Voz telefónica: Le llamo de la empresa jhfjkdhfkjhkjsd para dbsdbfjhdsfbhjds y creo que jdfhkjsdhfkjsdh....


Hamish ve como mi cara va pasando de la estupefacción a la incomprensión absoluta (vamos, que se da cuenta de que no me estoy enterando de nada en absoluto). “¿te echo una mano?”, me pregunta. “Si, por Crom”. Le paso el teléfono. Como mi Cangchung no tiene manos libres, a partir de aquí sólo oigo la mitad de la conversación.


Hamish: Hola. Soy el Landlord del Padawan (el casero para entendernos). El chico no es una lumbrera de los idiomas, así que mejor que os haga de traductor o la conversación va a durar hasta Navidad...... 


>>Bueno, no es que no tenga ni idea, pero para una conversación telefónica.... 


>>Ya claro, me hago cargo, pero usted busca un programador web, ¿no? Pues para eso no necesita inglés, solo esos idiomas imaginarios suyos: HTMl, el PHP y el mandaloriano.
(al otro lado del teléfono el desconocido se lo piensa).


Hamish: Si, ahora se lo digo -se vuelve hacia mí- Que dice que si puedes estar mañana en una entrevista en Canterbury.
Yo: Claro, sin problemas.
Hamish: Mira que Canterbury está a unos 700 kilómetros de aquí.
Yo: Glups. Venga dile que si, ya me las apañaré.
Hamish (hablando de nuevo con el tipo del teléfono): Que dice que guay del Paraguay. Mándele por email la dirección y la hora. Ale, hasta luego.


Tras un fluido intercambio de emails. Quedé con el entrevistador, al que a partir de ahora llamaremos Todo Ok, al día siguiente en Canterbury a las 3:15 de la tarde. Hago la maleta con lo básico, salgo a la carrera hasta la estación de trenes y consigo un billete para Londres. De ahí tengo que coger otro tren hasta Canterbury. En total me salen casi 7 horas de viaje entre transbordos y demás. Afortunadamente he conseguido un hotel cerca de la estación. La habitación está decorada en madera, con una cama con dosel y está permanentemente en penumbra a pesar de encender todas las luces encendidas.


Tras una noche presuntamente reparadora (el colchón era tan blando que al día siguiente era como si me hubieran repasado la espalda con un bate de cricket). Me dedico a hacer una rápida visita a la ciudad, que está bastante chula. Me quedé con las ganas de entrar en la catedral, pero no me daba tiempo a verla en condiciones. Finalmente una comida temprana y directo a la entrevista.


La empresa está situada en un edificio de oficinas ubicado en la Universidad de Kent. En la recepción del edificio me reciben Todo Ok y la señorita Siempre Happy (Happy = feliz, para los que no sepáis ingles). 


Todo Ok: Hola Padawan, yo soy Todo Ok y esta de aquí es Siempre Happy.
Siempre Happy: Hola Padawan. ¿Qué tal el viaje?
Yo: Bien, gracias.
Todo Ok: Ok. Perfecto. Vamos a la oficina.


Subimos una planta y llegamos a una pequeña habitación rectangular, que cuenta por todo mobiliario con una mesa alargada que ocupa toda una pared, sobre la que hay un par de ordenadores (bastante cucos por cierto). En el extremo del fondo, han metido una mesa circular de las típicas de terraza de bar y tres sillas. Nos vamos para allá y nos sentamos.


Todo Ok: Bueno, como sabes la entrevista consta de dos partes. La parte “humana” en la que te preguntamos sobre ti, tu vida, tus aficiones... Y la parte técnica, por eso te pedí que me mandaras algunos ejemplos de código programados por ti. De la primera parte, se ocupa Siempre Happy.
Yo: Muy bien, cuando queráis.
Siempre Happy: Muy bien, veamos -veo que tiene impreso mi curriculum lleno de anotaciones a boli- Lo primero que me llamó la atención en tu curriculum, es que desde que acabaste la carrera de magisterio, hasta que empezaste a ejercer de maestro, hay un año en blanco.
Yo: ¿Me creería si le digo que desaparecí en la Zona Fantasma, donde tuve que lidiar con tres kriptonianos advenedizos?
Siempre Happy: Probablemente no.
Yo: En ese caso, estuve estudiando las oposiciones a maestro.
Siempre Happy: Prefería la historia de la Zona Fantasma.
Yo: Ya, pero es lo que hay.
Siempre Happy: Vale, luego 4 años de maestro de escuela. ¿De que edad eran los niños?
Yo: Pues de todas desde los 3 añitos a los de 50 o más.
Siempre Happy: Ya veo. Luego haces un par de cursos de informática, de HTML, Flash y luego empiezas a currar de informático, primero en una empresa durante un año y luego en otra. ¿Por qué ese cambio?
Yo: Bueno, la situación en las escuelas españolas no es la mejor actualmente. Así que pensé que me vendría bien cambiar. Iba a meterme a charcutero, pero pensé que después del estrés de las aulas era mejor no trabajar en nada relacionado con objetos cortantes.
Siempre Happy: Prudente decisión. A ver, como hemos dicho, has trabajado en dos empresas de informática en España. ¿Por qué te cambiaste de una a otra?
Yo: Bueno, porque tenía mayores oportunidades de formación y progresión empresarial y... (veo como mi entrevistadora escribe en letra pequeña “se cambió porque le ofrecieron más dinero”).
Siempre Happy: Bien, bien, estupendo. Y dime, porque decidiste venir a Escocia.
Yo: Bueno, como habréis visto en mi curriculum, me gusta viajar (en Reino Unido es muy común poner tus aficiones e intereses personales en tu curriculum, además de tus datos profesionales) y pensé que sería una buena experiencia para mí, además de la oportunidad de aprender idiomas.
Siempre Happy: A propósito de eso, nos ha extrañado un poco, que entre tus aficiones has puesto que te encanta caminar.
Yo: Si claro. Cuando te pasas casi todo el día sentado frente a un ordenador, con los ojos como berenjenas de tanto mirar la pantalla, lo único que me apetece es salir a estirar las piernas.
Siempre Happy: Claro, visto así.
Todo Ok: Qué razón tienes jodio.


Siempre Happy, ojea un poco más mi curriculum, pero y finalmente decide dar por terminada la parte humana de la entrevista.


(Continuará en el próximo post, que si no esto va a ser superlargo).





3/09/2012

Un apunte meteorológico

Seguro que habéis oído alguna vez aquello de que ante la tormenta no hay que ser duro como el roble sino flexible como el junco, ya que el junco al doblarse resiste mejor el viento, mientras que el roble por muy duro que sea al final acaba quebrándose.


Hay quien dice, que esta historia es al tiempo una metáfora y una importante lección acerca de la actitud que debemos adoptar ante las adversidades de la vida.


Bueno, yo no se si eso es cierto y además, tengo que admitir que soy incapaz de distinguir un Quercus robur de un Quercus suber (vamos que no se diferenciar un roble común de un alcornoque de los de toda la vida) pero lo que es seguro es que esto...




... no es un junco.

3/07/2012

Consiguiendo una cita

La señal de llamada suena nítida por el auricular. Respiro hondo, trato de relajarme. Esto va a ser duro, pero tengo que conseguir una cita como sea. Al otro lado del hilo telefónico una mujer con voz... (me gustaría decir que con voz sensual, pero no me gusta mentir) ...con voz alta, descuelga el auricular.


Mujer: Hola, ha llamado al jkbkjdshfjkds (galimatías ininteligible) de Edimburgo. ¿En que puedo ayudarle?
Yo: Hola, buenos días. Mire que llamaba por lo del Insurance Number (el número de la seguridad social en Escocia).
Mujer: Pues muy bien. ¿Y que quiere exactamente del Insurance Number?
Yo: Pues básicamente que me den uno.
Mujer: De acuerdo. Veamos, cuentemé ¿Para que lo quiere?
Yo: Para colgarlo en la pared y que haga juego con mis muebles.
Mujer: ¿Cómo dice?
Yo: Que digo que no hay muchas cosas que se puedan hacer con un número de la seguridad social, así que escoja la que más le guste, que seguro que acierta.
Mujer: Ya me ha tocado el chistoso. En fin, digamé su jdfkjdjkfdskjf.
Yo: ¿Lo cualo?
Mujer: Digamé su nombre.
Yo: Padawan.
Mujer: ¿Podría kjkjhdskfjdskjf?
Yo: ¿Disculpe? ¿Puede repetir?
Mujer: ¿Podría jskdjfkjdfjk?
Yo: (Mmmm, no he entendido su pregunta, pero normalmente cuando digo mi nombre por teléfono lo primero que me piden es que lo deletree, así que venga me arriesgo). PADAWAN. Ojo que se lo deletreo: PI-EY-DI-EY-DABELYU-EY-EN.
Mujer: A ver, a ver. Me ha dicho P. ¿Como en Papa?
Yo: Sí.
Mujer: Luego me ha dicho A. ¿Cómo en Alpha?
Yo: Correcto.
Mujer: Luego D. ¿Cómo en Delta?
Yo: Exacto (Y luego me llaman friki a mí).
Mujer: Otra vez A de Alpha.
Yo: Bingo.
Mujer: W como en hdfkjhsjdkfhdjk.
Yo: Estoooo, supongo que si.
Mujer: Otra A de Alpha.
Yo: Y ya van tres.
Mujer: Y por último N de November.
Yo: Pleno al quince.
Mujer: Muy bien, ya tenemos el jhfjkdhfjkhsd (supongo que ha dicho nombre, pero cualquiera sabe) y ahora vamos a por la siguiente pregunta. ¿Cuál es su bjhdhjf?
Yo: ¿Mande?
Mujer: Que digo que ¿cuál es su jkhdjfhkjd-dad?
Yo: ¿Mi edad?
Mujer: No, que digo que ¿cuál es su nacionalidad?
Yo: Español de los de toda la vida.
Mujer: Vale, siguiente pregunta. ¿jbbdbfdbfbdjkbdnmvb sjdbjsa?
Yo: ¿Qué ha dicho?
Mujer: ¿jbbdbfdbfbdjkbdnmvb sjdbjsa?
Yo: Me lo repita por favor.
Mujer: ¿jbbdbfdbfbdjkbdnmvb sjdbjsa?
Yo: Lo siento pero no le pillo el punto.
Mujer: ¿jbbdbfdbfbdjkbdnmvb sjdbjsa?
Yo: Madre mía.
Mujer: Oiga, ¿quiere que avisemos a una interprete?
Yo: Podías haber empezado por ahí hace diez minutos, ¿no te parece?
Mujer: ¿Disculpe?
Yo Que si, que la llames.
Mujer: Muy bien, voy a avisar a un interprete. ¿A cumkdjfkdfkdjfk jhfdkjd jhkjdhfk?
Yo: ¿Qué?
Mujer: Que digo que a ¿qué interprete quiere que llame?
Yo: Y a mí, que me explica, si yo no los conozco, llame al que tenga más a mano o al que le caiga mejor.
Mujer: A ver, alma cántaro, que digo que que idioma va a tener que traducir, que no es lo mismo llamar a la intérprete de checo, que a la de chino mandarín.
Yo: Pues mire, como ya le he dicho antes que soy español, pues yo preferiría que llamara al interprete de español, pero vamos que si le hace ilusión puede llamar al de cantonés, que yo no voy a notar la diferencia.
Mujer (con más paciencia que el santo Job): Muy bien, no cuelgue que voy a contactar con la intérprete de castellano.
Yo: Loado sea Crom.
Suena una musiquita que indica que me han puesto en espera. Treinta segundos más tarde, se corta la música y una voz atronadora, algo distorsionada pero que habla en castellano y muy siniestra me da un susto de muerte.


Voz: Buenos días.
Yo: ¡La leche! ¡Si es Darth Vader! Buenos días Lord Oscuro. Ordene que yo obedezco... estooo póngame a los pies del Emperador.
Voz: ¿Cómo dice? Soy su intérprete.
Yo: Ups, disculpe usted. Creo que se han mezclado las líneas telefónicas y por un momento su voz me ha recordado a... es igual, vamos a lo nuestro, que llamo por lo del Insurance Number.


Llegados a este punto, sostenemos una conversación a tres bandas entre la mujer, la intérprete y un servidor.


La intérprete me vuelve a repetir todas las preguntas que ya me ha hecho la primera mujer, y le traduce mis respuestas a esta. Lo malo es que su auricular no debe andar muy fino y distorsiona tanto su voz que a veces la entiendo aún menos que a la primera. Por fin llega al punto del cuestionario donde nos quedamos estancados la vez anterior.


Intérprete: ¿En que año nació?
Yo: Pues un año antes de que estrenaran el Episodio IV.
Mujer: ¿Qué ha dicho?
Intérprete: Dice que en el 76.
Yo: Exacto.
Mujer: Pregúntele en que día llegó al Reino Unido.
Intérprete: Que dice que...
Yo: No se moleste, que esta pregunta la he pillado. Dígale que el 19 de enero.
Intérprete: pero bueno, ¿Usted necesita un intérprete o no?
Yo: Que si leñe, que sino nos vamos a pasar aquí hasta navidad.
Intérprete: Que dice que desde el 19 de enero.
Mujer: ¿Pero de que año?
Interprete: Que dice que vale, que desde el 19 de enero pero que de que año.
Yo: Pues de este año.
Interprete: Del 2012.
Mujer: Vale, pregúntale que donde vive... 
Intérprete: Dígame el nombre de la calle donde reside en Edimburgo y el número.
Yo: Calle MacCleod esquina con la Avenida del Kurgan. Número 1138.


Mientras traducen mi respuesta, hecho un vistazo al reloj, entre unas cosas y otras llevamos más de 15 minutos hablando.


Intérprete: Muy bien señor Padawan, me informan de que tiene cita el jueves 15 a las 10:50, en el Job Centre Plus. ¿Le va bien esa fecha?
Yo: Sí me va muy bien.
Intérprete: Que dice que estupendo.
Mujer: Menos mal, preguntaré si quiere una intérprete el día de la entrevista.
Intérprete: ¿Desea usted...
Yo: ¡Sí, por Mitra y por Tarim!
Intérprete: Que dice que no estaría de más.
Yo: Oiga, una cosita, un detallito sin importancia.
Intérprete: ¿Sí señor? ¿qué tripa se le ha roto ahora?
Yo: ¿Me habéis dicho que la cita es en el Job Centre Plus?
Intérprete: Por supuesto señor.
Yo: Muy bien, pero... ¿En cuál de ellos? Porque sólo en Edimburgo hay más de 4.


Silencio al otro lado del teléfono.


Yo: ¿Hola? ¿Siguen ahí?


(Se oye la voz de la intérprete hablando con la mujer en voz baja)


Yo: Estooo , a ver, no se referirán por casualidad al Job Centre de la calle Andrews (digo ese porque es el único en el que he estado)


Mujer: Ese, justo ese.
Intérprete: Pues mire, sí, a ese nos referimos.
Yo: No si ya decía yo. Pues nada, gracias por su paciencia y buenos días.
Mujer: Buenos días.
Intérprete: Buenos días.


En resumen, 19 minutos de conversación telefónica en los que lo he pasado fatal, porque a ratos no entendía ni a la mujer ni a la intérprete, pero lo importante es que he conseguido la cita.


Seguiremos informando

3/05/2012

Esa extraña sensación

Así que ahí estoy yo, caminando por North Bridge (o por el Puente Norte si lo preferís) con esa sensación que te entra a veces, ya sabéis esa que te dice que “pasa algo”. Miras a un lado y a otro, pero no ves nada raro y sin embargo ahí sigue la sensación. Es como un pequeño martilleo en la cabeza “clonk... clonk... clonk...”. Rítmico, sin pausa “clonk... clonk... clonk...”, aunque poco a poco, va cogiendo velocidad “clonkclonkclonkclonk”.  Por fin la comprensión se abre paso entre el martilleo de mi cerebro. Me está granizando encima.




Y es que estas cosas sólo nos pasan a Jon Nieve y a mí. No me refiero a que seamos a los únicos a los que nos cae el granizo encima, me refiero a que somos los únicos que no nos enteramos, hasta que lleva un buen rato granizando. Claro que en mi caso es porque soy un despistado, y en el suyo porque le pasa tan a menudo que ya no le da la menor importancia.


Total que me refugio, hasta que Thor deje de jugar con su martillo nuevo. Pasa la tormenta y continúo con mi paseo, cuidando de no resbalar con el hielo que cubre el suelo, cuando me encuentro a un grupo de operarios públicos desalojando a un grupo de estatuas. Supongo que no habrán pagado algún recibo.








Encargado: Muy bien muchachos, así aprenderán estos advenedizos.
Operario 1: Pero jefe, que no son más que estatuas. ¿Qué daño le han hecho?
Encargado: ¿Sólo estatuas? ¿Es que no veis la serie de Doctor Who? Esto son Ángeles Llorones, son muy peligrosos y...
Operario 2: Pero jefe, que las series de televisión no son reales, además, estos no son ángeles, ni siquiera tienen alas.
Encargado: Anda y que os zurzan, cuando seáis desplazados de la corriente espacio-temporal y vuestra energía potencial sea consumida, ya vendréis a pedirme ayuda.
Operario 1: Tranquilos ya he llamado a los chicos  de la camisa de fuerza.


El resultado os lo podéis imaginar, el encargado recluido en Arkham, los operarios misteriosamente desaparecidos y las estatuas han sido vistas en el Wales Millennium Centre’s, en Cardiff.


Seguiremos informando.

3/01/2012

En un paso de peatones cualquiera...

Ocurrió esta mañana, en un paso de peatones cualquiera. Allí estaba yo junto con otras cuatro personas, dispuesto a cruzar. Pero el semáforo tardaba una eternidad en ponerse en verde y todos parecíamos tener prisa. Así, los cinco miramos a la derecha, pero no venía ningún coche. Miramos a la izquierda y no había ningún vehículo a la vista. ¿Para qué esperar entonces?


Pero en ese momento nos dimos cuenta. En la otra acera, había una pareja de abuelos, con su nieto, esperando pacientemente a que el semáforo se pusiera en verde. Estaban hablando.


Abuelo: ¿Y ahora qué?
Nieto: Pues esperamos. No se puede cruzar.
Abuela: ¿Y por qué no se puede cruzar?
Nieto: Porque... -el chaval se concentra unos instantes- Porque está en rojo.


Y ahí nos quedamos los cinco, con un pie en el aire, dispuestos a pasar al otro lado, pero sin movernos. Algo en nuestro fuero interno, nos recuerda un tiempo más feliz, en el que paseábamos con nuestros abuelos. Ahora ya nadie tiene prisa, nos quedamos quietos, esperando, en silencio.  Cada cual perdido en sus propios recuerdos.


El semáforo se pone en verde. Pero todos permanecemos inmóviles, esperando.


Abuelo: ¿Y ahora podemos cruzar?
Nieto: ¡Sí! - grita el chico entusiasmado.
Abuela: ¿Seguro?
Nieto: Sí, porque ahora está en verde.


Por fin, todos nos ponemos en marcha, cada uno continuando su camino. No se como habrá sido para los demás, pero a mí, aún me dura la sonrisa en los labios.